sábado, 6 de diciembre de 2008
Solo soy yo cuando estoy sola
El día que me instalaron la nevera en la habitación fui realmente consciente de mi autonomía. Todo lo que necesitaba en este mundo lo podía encontrar dentro de las cuatro paredes que delimitan mi refugio interior. Hace tiempo que rechacé el contacto con el mundo exterior. No me hace falta. Me agobia. No lo necesito.Puede que si lees esto, pienses que soy un excéntrico, un bicho raro. Tal vez lo sea o tal vez sea más normal que tú, o quizás más sincero, más independiente. No lo sé. El caso es que todo lo que necesito lo tengo aquí, salvo el baño, que debo compartir con los que hasta ahora habían sido mi familia. Es desagradable tener que salir del cuarto para cumplir con tus necesidades biológicas y encontrarte con esas caras escrutadoras, esas caras que te juzgan, esos ojos que te indican que desprecian lo que ven... esos ojos que detesto. Ellos piensan que estoy loco, cuando los verdaderos locos son ellos. Me dicen que de qué tengo que huir, y que la vida es sufrimiento. Yo no huyo, resisto y si la vida es sufrimiento, ¿por qué desean sufrir?. Yo ya no sufro. Ellos están locos. Cualquier día de estos instalaré un baño químico en mi cuarto y ya no tendré que cruzarme con ellos, con los locos.Y tú, que me estás leyendo, creerás que he perdido el norte, que me falta un tornillo... Y mi norte está más claro que el lucero con el que te guías por la noche. No necesito una estrella que ilumine mi camino. Hasta para eso soy independiente. Si necesitas una señal que te indique cuál es el camino, es que estás perdido. Yo no estoy perdido, mi norte es mi vida y mi vida es este habitáculo. No necesito más, ni siquiera tornillos, los he tirado... ¡a la mierda con ellos!Dicen que el hombre es un animal social, que necesita de los demás para desarrollarse, para crecer, para trascender. Creo que es una mentira, no necesito a nadie para ser yo mismo. Las relaciones personales no me interesan, son falsas, hipócritas, no van conmigo. El que tienes enfrente va a tratar siempre de aprovecharse de tí o de hacerte daño y eso no me gusta. Soy alérgico al dolor, no me gusta que me hagan daño. Por eso, y sólo por eso, renuncio al contacto humano, en tanto que éste es doloroso.Y ya que has elegido continuar leyéndome, te diré que no me das envidia. Soy autosuficiente. Leo, estudio, aprendo y satisfago mis necesidades por mí mismo. Todo el poder del universo se concentra en un click de ratón. Todas mis necesidades resueltas por esa prolongación de mi ser, el ordenador... Quizás ahora pienses que soy dependiente, ni mucho menos. El ordenador hace lo que yo ordeno. Tengo el control, yo decido. Son mis ojos para ver el exterior, es la escafandra aséptica que utilizo para salir de mi encierro voluntario, el que me provee la comida, los libros, las películas... No necesito nada más, te lo puedo asegurar.No pido que me trates de entender. He decidido ser así, estar así. Y si la libertad es la facultad de poder elegir, yo he elegido esta vida, no quiero vivir otra. Soy libre.
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